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FUNDACIÓ POETA FRANCISCO MOLLÁ MONTESINOS
ANTOLOGIA

Poesia amorosa

Els poemes que es reunixen amb este epígraf tracen una biografia sentimental del poeta a través de la bellesa, dels sentiments desbordats, del dolor de l'absència i la separació. Durant la seua joventut a Brasil, Paco va conéixer a Guayubira la bella Jandira, una xica filla d'italià i índia, el seu primer amor idealitzat, a qui dedicaria diverses poesies. Segons el professor Salvador Pavia (en la seua introducció a Caniones del camino) són pocs els noms de dona en l'obra de Mollá: "Jandira fue el despertar del amor idealizado; Delia significava el paso fugaz de una pasión… y Justa. Justa fue la culminación de una búsqueda, la mujer fuerte durante los años de separación de la postguerra, la compañera necesaria en el camino de la vida". Sense oblidar l'alemanya Miszka, a qui va conéixer quan ja era nóvio de Justa.

El sonet és la forma preferida de Paco Mollá per a la poesia amorosa, com ho demostren els dedicats a Jandira, Delia i Miszka, entre els quals destaca el de Justa, "Dos racimos para un mismo vino". No obstant això, impressionen altres composicions com "Madrigal" i "He leído en tu carta", escrites en la presó. En estes i en les que seguixen, Justa és la companya, l'amiga, la que recorre amb ell el camí de la vida. Són aborronadors "No concibo la vida sin tu amor" i "Te has llevado, Señor…", este últim escrit després de la mort de la seua esposa.

Des de l'enamorament juvenil, la passió adolescent, l'absència de l'amada, la vena afectiva de Mollá evoluciona cap a un amor més estancat en la maduresa, que s'ompli d'angoixa en pensar en la separació definitiva.

He leído tu carta
He leído en tu carta: "Está todo florido.
La huertecilla nuestra de novia se ha vestido.
¡Si vieras el naranjo que recuerda a tu hermano!
¡Si vieras los almendros, si vieras el manzano!
Da gozo verlo todo… También la hierbabuena
retoza como antes cerca de la colmena.

Renacen ya las ramas del mirto, deliciosas.
Revientan ya las dalias y esplenden ya las rosas.
La balsa está llenita por tanto que ha llovido.
El árbol que plantaste está desconocido…
Los verdes verderones que crían en el laurel
ya cantan en las tardes con duzuras de miel…
Y todo te recuerda; está de ti impregnado;
parece que te aspiro en nuestro huerto amado…".

Me dices en tu carta que huele a rododendro,
a hierba remojada y a botones de almendro…
Escucha, Justa amada: No me escribas así…
Calcula que es muy triste… ¡Ten lástima de mí!
Madrigal
Mi corazón no está preso,
que late muy libremente;
y el pensamiento en mi frente
se enciende en pujante exceso.
En alas de un dulce beso
no se cansa de volar…
Penetra en el triste hogar
con la fiebre del delirio
y en tus labios de martirio
rompe en blando desgranar.

Si dormida te sorprende,
queda un instante suspenso;
y, lleno de amor inmenso,
sobre tu frente se prende.
Pero si el beso comprende
que sufres desolación,
tembloroso de emoción
se posa sobre tu boca,
y desciende en ansia loca a incrustarse al corazón.

Si algunas veces dormida
-o despierta-, sientes breve
una caricia… ¡tan leve
como el roce de ala herida!,
no te sorprenda, mi vida;
más bien te alegres por eso:
es que hallándome poseso
de ternura, en mar sin calma,
vuela a ti a entregarse el alma
en el pájaro de un beso.
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