La ocupación humana de Petrer se remonta al periodo neolítico (V milenio a.C.), aunque fue durante la Edad del Bronce, en torno al 1500 a. C., cuando se ocupó de forma plena el territorio al crearse pequeños asentamientos dedicados a la agricultura y a la cría de ganado.
Del periodo ibérico (s. V y II a.C.) también se han localizado varios yacimientos, y en época romana hubo diversas villas dedicadas a la producción de cereales, aceite y vino. De una de ellas, la denominada Villa Petraria, procede un mosaico polícromo de gran tamaño, datado en el siglo IV a.C.
Es el época islámica (s. XII) cuando Petrer comienza a adquirir su actual estructura urbana. Denominada Bitrir, fue un poblado protegido por un recinto amurallado y por el castillo, construido a finales del s. XII sobre un asentamiento anterior. Tras la firma del Tratado de Almizra (1244) por el que se establecía la frontera entre los reinos de Castilla y Aragón, Petrer pasó a pertenecer al reino castellano. A comienzos del s. XIV quedó bajo la soberanía de la corona de Aragón debido a los acuerdos firmados en la Sentencia de Torrellas (1304) y el Pacto de Elche (1305).
Tras la expulsión de los moriscos en 1609, tan sólo quedaron en la población el alcaide del castillo y siete familias de cristianos viejos, repoblándose con cerca de cien familias procedentes de Castalla, Onil, Biar, Xixona y Mutxamel.
Durante la Guerra de Sucesión (1700-1714), la villa luchó a favor de Felipe V, consiguiendo diversos privilegios como premio a su lealtad.
El último acontecimiento relevante ocurrió durante los momentos finales de la Guerra Civil, cuando el Gobierno de la Segunda República se instaló en la finca "El Poblet" antes de marchar al exilio.
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